Flickr Miguel Rodríguez
  • Las Fiestas de San Cayetano, San Lorenzo y las de la Paloma conforman un trío único en la capital
  • Los festejos comienzan el 2 de agosto y finalizan el 15 del mismo mes

Durante la primera quincena de agosto en los armarios de todos los madrileños permanece sin utilizarse toda la ropa veraniega: camisetas, bermudas, chanclas, camisas… todo queda obsoleto durante 15 jornadas. La razón: la trilogía castiza de Madrid. Son fechas donde únicamente cabe vestirse con un traje, el de chulapo o chulapa, debido a la celebración de las Fiestas de San Cayetano, San Lorenzo y la Virgen de la Paloma.

La inauguración corre a cargo de las Fiestas de San Cayetano, que tienen lugar del 2 al 7 de agosto. Estas se vienen celebrando desde finales del siglo XIX. Organizadas en honor al santo, tenían una duración de tres días: la víspera del día del santo, el mismo día del religioso, y la jornada posterior. Aunque en un principio las celebraciones giraban en torno a los ritos religiosos y a la iglesia de San Cayetano (Embajadores 15), con el devenir de los años los festejos se han centrado en las verbenas, el chotis y la limonada repartidos por la calle Embajadores y sus colidantes (Argumosa y Casino o la Plaza del Cascorro, principalmente).

Al mismo tiempo que se desarrollan las Fiestas en honor a San Cayetano otro santo hace presencia en la zona: San Lorenzo. Del 9 al 12 de agosto la calle Argumosa y la calle Salitre del barrio de Lavapiés se convierten en el epicentro de los festejos, aunque las actividades se reparten por la mayor parte de la zona. En cuanto a la historia, esta comienza a finales del siglo XVII, cuando el barrio de Lavapiés decidió emanciparse religiosamente hablando y construir la parroquia de San Lorenzo, separándose definitivamente de la de San Sebastián. Desde ese momento, los vecinos del barrio madrileño celebran el 10 de agosto el día de su santo, sacando su figura en procesión por las calles de la zona. Con el paso del tiempo, la celebración ha ido alejándose de su carácter más religioso para convertirse en un evento festivo donde los habitantes de Madrid sacan a relucir su lado más castizo en la celebración más antigua del barrio.

Por último, inmediatamente después del final de las Fiestas de San Lorenzo dan comienzo las más famosas de toda esta trilogía: las Fiestas de la Paloma, también conocidas como Verbena de la Paloma. Desde el día 11 hasta el 15 de agosto el chotis, la limonada y la música se apoderan del barrio de La Latina. La narración comienza en los últimos coletazos del siglo XVIII, cuando un grupo de monjas descubrió en un corralón un marco de madera donde quedaba representada la Virgen de la Soledad. Al parecer, con el fin de poder adorar la imagen, Isabel Tintero, una vecina del barrio de La Latina con casa en la calle de la Paloma, solicitó al Ayuntamiento trasladar durante un tiempo a la Virgen a su hogar, siéndole concedido tal deseo. Comienza entonces un largo peregrinaje a la calle de la Paloma, de tal éxito, que la Virgen pasó a llamarse como la propia calle, hasta ser trasladada definitivamente a la iglesia de la Paloma, cuya nomenclatura oficial es la de iglesia de San Pedro el Real.

Foto: Flickr Miguel Rodríguez

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