Flickr Nicolas Vigier

La imagen es siempre la misma: un madrileño sentado en la mesa a la hora de la comer, el informativo puesto en la televisión y la envidia de aquellos que disfrutan de las vacaciones en la playa. Es una constante de todos los veranos, informar sobre lo bien que están aquellos que se están refrescando en la costa. Y es que, Madrid, con todas las virtudes que tiene, adolece de una muy importante: el mar. Pero, ¿y si les dijéramos que es posible refrescarse en la Comunidad de Madrid de la misma forma que en Gijón pero sin el engorro del agua salada y la tierra? Dejen de frotarse los ojos y apunten las 10 piscinas naturales para darse un buen chapuzón en Madrid. Comenzamos.

Las Presillas

Es inevitable comenzar este reportaje sobre las piscinas naturales de la Comunidad de Madrid hablando sobre Las Presillas de Rascafría. Ubicadas en el norte de la Región, en pleno Valle del Paular, se encuentran a 101 kilómetros de la capital, o lo que es lo mismo, algo menos de 1 hora y media en coche. Abiertas todos los días de 10 a 21 horas hasta mediados o finales de septiembre, su entrada es gratuita excepto el parking con tarifas de 9 € los coches y 4 € las motos. En cuanto al entorno, este cuenta con amplias zonas verdes para acampar con un pícnic y disfrutar de la jornada, tres piscinas naturales y un chiringuito. Además, si nos quedamos con ganas de más, con la posibilidad de visitar la localidad y sus innumerables encantos, entre ellos el Monasterio de El Paular.

‘Las Presillas’

 

La Isla de Rascafría

Cercana a Las Presillas se encuentra el Área Recreativa La Isla de Rascafría, un espacio único enclavado entre cascadas y vegetación. Su espacio de baño lo conforman una pequeña presa y varias pozas que nacen del río Lozoya y junto a las cuales se puede descansar y tomar un tentempié en el restaurante cercano. Por si fuera poco, a poca distancia se encuentra el Mirador de los Robledos, desde donde se observan unas magníficas vistas de Madrid y del Monasterio de El Paular.

Flickr Ramón Durán

 

Pantano de San Juan

También conocido como Embalse de San Juan, o coloquialmente la Playa de Madrid. Ubicado en los términos de San Martín de Valdeiglesias, El Tiemblo, Cebreros y Pelayos de la Presa, esta maravilla natural se encuentra a unos 64 kilómetros de la capital que se recorren en alrededor de 1 hora y 10 minutos en coche. Zona de abastecimiento de agua para el suroeste de la Región y la generación de energía eléctrica, lo cierto es que su mayor uso es para actividades recreativas y deportivas. Esto es debido principalmente a sus más de 10 kilómetros de playa y a la posibilidad de bañarse y hacer deportes de motor, algo prohibido en el resto de embalses de la Comunidad de Madrid. Para los más desinhibidos, el pantano cuenta también con pequeñas calas para practicar el nudismo.

Flickr Jaime Pérez

 

Las Berceas

En Cercedilla se encuentra una de las mejores piscinas naturales de toda la Comunidad de Madrid. Estamos hablando del Parque Recreativo de Las Berceas, enclavado en el Valle de la Fuenfría y situado a 60 kilómetros de la capital, en torno a 1 horas en coche. Nada más y nada menos que 30 hectáreas conforman un espacio acogedor con todo tipo de lujos, desde vestuarios, aseos, duchas, merenderos, enfermería, zonas de césped y, lo primordial, dos grandes piscinas donde escapar del sofocante calor. La tarifa general es de 6 € con horario de 10 a 20 horas hasta el 3 de septiembre. El espacio cuenta con un aforo de 3.571 personas.

Las Berceas

 

Embalse de Picadas

Al oeste de Madrid se encuentra otro paraje idílico para refrescarse en las épocas veraniegas. Se trata del Área Recreativa Embalse de Picadas, cercana al municipio madrileño Pelayos de la Sierra y a menos de una hora en coche desde el centro de Madrid (62 kilómetros). Aquí el río Alberche crea una poza natural ideal para bañarse, que cuenta además con merenderos, barbacoas y restaurantes cercanos para vivir una jornada perfecta, además de su entrada gratuita.

Flickr Obra Fotográfica de Federico Romero

 

Ríosequillo

La piscina natural más grande de la Comunidad de Madrid con 4.500 metros cuadrados. Tras alcanzar el Ayuntamiento un acuerdo con el Canal de Isabel II para su reapertura debido su reforma, el espacio estará abierto hasta el 3 de septiembre en horario de 11 a 20 horas de martes a domingos. Ubicada a 78 kilómetros de Madrid en Buitrago de Lozoya, el recinto recoge el agua del Embalse de Ríosequillo y está acondicionado como piscina municipal. Zonas de juegos, sombras, aparcamientos, vestuarios o restaurantes forman parte del equipamiento del espacio natural.

Ríosequillo

 

La Tejera

Horcajo de la Sierra guarda en su interior un espacio natural soberbio para disfrutar del baño. El Área Recreativa La Alberca y La Tejera es el nombre de esta zona que se encuentra a 90 kilómetros de la capital, alrededor de una hora en coche. Aquí el río Madarquillos forma unas pozas naturales a su paso que permiten bañarse a los visitantes y completar la experiencia con una merienda en sus merenderos, barbacoas fijas o bancos. Dispone de aparcamiento.

La Tejera

 

Las Pozas de Puebla

Una de las más peculiares de la Región. Ubicadas en el municipio madrileño de Puebla de la Sierra y a algo menos de 100 kilómetros de la capital (1 hora y 40 minutos en coche) se encuentran estas pequeñas pozas que se forman gracias al río de la Puebla, que recoge el agua de diversos arroyos a su paso. El acceso es libre y, aunque no hay zona de adaptada como merenderos, sin duda la experiencia es recomendable.

Las Pozas de Puebla

 

Villares del río Tajo

En el sureste de Madrid, a 74 kilómetros y 1 hora de la capital, existe una zona donde disfrutar de un baño en el río Tajo. Se trata de Villares del río Tajo, en la localidad de Estremera, aunque bien es cierto que la calidad de las aguas del río ya no son las que eran. No obstante, se trata de una zona perfecta para descansar gracias a sus merenderos y el chiringuito que se encarga, además, de condicionar el espacio para el ocio y disfrute de los visitantes.

Villares del río Tajo

 

Presilla de Canencia

La última parada de nuestra refrescante ruta la realizamos a Canencia, localidad que se encuentra a 86 kilómetros y algo más de 1 hora de la capital. Aquí se encuentra la Presilla de Canencia, un pequeño paraje que forma el arroyo del municipio. Además, a pocos metros de esta se encuentra la Chorrera de Rovellanos, una cascada de 9 metros de altura ideal para relajarse.

Presilla de Canencia

Aquí termina nuestro viaje. Ahora es su turno: cojan el bañador, la toalla, y…¡a refrescarse!

Foto: Pantano de San Juan. Flickr Nicolas Vigier

Dejar respuesta