- El festival inauguró este jueves su segunda edición con aforo completo y encabezado por más de dos horas de Foo Fighters
- Quique González, Belle & Sebastian y The Lumineers, nombres destacados en la primera jornada
Aunque nadie se atreviera a expresarlo con palabras, a medida que la tarde avanzaba en Madrid el miedo se iba apoderando de sus habitantes. O por lo menos de todos aquellos que tenían pensado desde hace meses acudir a la Caja Mágica del 6 al 8 de julio. Y es que, a pesar de que los organizadores del Mad Cool habían anunciado que el festival se iba a celebrar, lo cierto es que el cielo no estaba muy por la labor de dejarle.
Pero ni la fuerza de Zeus podía apaciguar al evento musical más importante en Madrid y, por méritos propios, uno de los principales de España con tan sólo dos veranos de vida. La lluvia había hecho estragos, fundamentalmente en una entrada profundamente embarrada, pero en las largas colas abundaban las caras ilusionadas con vivir una noche mágica de música en directo.
Los peor parados fueron los encargados de abrir el festival, entre ellos George Ezra, que debido a las inclemencias del tiempo no contó con el aforo esperado de público. Con la llegada de The Lumineers el escenario viró por completo: nubes alejándose y temperatura agradable, estampa que permanecería toda la noche. Los estadounidenses mostraron su folk rock durante algo menos de una hora repasando sus dos primeros trabajos a través de temas como «Ophelia«, «Ho Hey» o «Stubborn Love» que hicieron aparecer los primeros bailes en un recinto madrileño al aire libre perfectamente equipado para la ocasión con cuatro escenarios, barras repartidas por el espacio y diversos stands publicitarios y de ocio.
De The Lumineers a Quique González. El madrileño se presentaba en el festival grabando disco y DVD en directo, producido por Carlos Raya, y escoltado, como es habitual, por los famosos Detectives. Al estilo de los grandes de la música, Quique demuestra cada concierto que sabe adaptarse a la idiosincrasia del medio, ofreciendo un concierto diferente en cada escenario, aunque cortado por el rasero de la calidad. Así, en el Mad Cool las guitarras reclamaron su importancia a través de canciones de ayer y de hoy como «La fábrica«, «La ciudad del viento», «Charo«, «Salitre», «La casa de mis padres» o «De haberlo sabido«, excelsa y desgarradora con Nina a los mandos. Hubo tiempo incluso para mostrar nuevo material bajo el nombre de «El puente del diablo«, y cerrar con «Vidas cruzadas» un sobresaliente concierto maltratado en muchas de sus partes por fallos en el sonido.
Rallando las 10 de la noche, la gran parte del aforo se congregaba en el escenario principal. El motivo: el inminente comienzo del esperado directo de Foo Fighters. Pasaban y cuarto cuando Dave Gröhl y los suyos aparecían en el escenario, para delirio de una horda de seguidores que corearían cada una de las canciones que desfilaron por el evento. «Everlong» era la encargada de dar el pistoletazo de salida a más de dos horas de concierto en los que el ex de Nirvana demostró que tiene garganta para rato, y si esta falla, está soberbiamente rodeado de cuatro grandes músicos entre los que destaca Taylor Hawkins a la batería. «Monkey Wrench«, «Learn to fly», «The pretender«, «Walk» o «Best of you» fueron algunas de las canciones que saltaron desde el escenario hasta un público que se quedó con la promesa de Gröhl de no tardar tanto tiempo en regresar.
Por esas cosas que tienen los festivales, al mismo tiempo que Foo Fighters hacía saltar por los aires el escenario principal, en el otro lado del recinto aparecían Belle & Sebastian dispuestos a agradecer la fidelidad de un respetable que había «olvidado» al cabeza de cartel por ver a los de Escocia. Disculpándose por haberse traído la lluvia desde su tierra, los de Stuart Murdock desplegaron su indie pop con temas «Cold day in the sun», «I am a Cuckoo», «The Stars of TRack & Field», «Another Sunny Day» o «The boy with the arab strap«, estas dos últimas las más coreadas entre el público, una parte del cual acabó bailando encima del escenario.
WAS, Catfish & The Bottlemen y TrentenmØller destacaron en la recta final de una notable primera jornada cuya gran pega es la ubicación de la zona gastronómica, entre pabellones y con poco espacio para moverse entre puesto y puesto. Siempre hay detalles que limar.

