Museo Nacional de Ciencias Naturales

El Museo Nacional de Ciencias Naturales supone uno de los institutos de investigación científica de más renombre de España. Sus colecciones, sujetas a una importante tarea de conservación y ampliación, comprenden una variedad de campos muy rica: desde aves y mamíferos a paleovertebrados o geología. Su notable plantilla de investigadores, dividida en departamentos, está entregada al estudio de la diversidad biológica y geológica mundial y especialmente, ibérica. Su arduo trabajo queda expuesto en las muchas salas del Museo, que ofrecen al visitante una experiencia de descubrimiento y aprendizaje perfectamente documentada y provechosa.

Foto: Museo Nacional de Ciencias Naturales
Foto: Museo Nacional de Ciencias Naturales

El Museo Nacional de Ciencias Naturales se cuenta como uno de los más antiguos del mundo. Su fundación data del siglo XVIII, concretamente bajo la bandera del Rey Carlos III de España, que fue el que ordenó su creación en el Palacio Goyeneche de la calle Alcalá. Inicialmente comprendía una vasta recopilación de muchísimas piezas de todo tipo, que iban desde minerales y plantas hasta obras de arte, manuscritos y utensilios de diversas civilizaciones; y también alojaba una rica biblioteca. Durante la invasión francesa de 1808, fue duramente saqueado y destrozado por las tropas napoleónicas, pero más tarde se reabrió de nuevo, adjuntándosele el Jardín Botánico, un observatorio astronómico y diversas escuelas. El conjunto se desmembraría otra vez posteriormente, en el marco de una etapa sombría en la que se perdieron catálogos y gran parte del logrado prestigio.

A partir de 1900, se consolidó el paradigma del Museo como centro nacional de conservación de fondos naturales, y también se asentaron los primeros pilares de su carácter como epicentro de investigación. Los revueltos de la Guerra Civil causaron por tercera vez un estancamiento de la institución. Pero, a partir de 1980, finalmente, se produce una reestructuración moderna, ampliando recursos, fusionando diversos Institutos y creándose también la Mediateca y el Servicio de Documentación.

Foto: Museo Nacional de Ciencias Naturales
Foto: Museo Nacional de Ciencias Naturales

El Museo mantiene en su seno una serie de exposiciones permanentes, de las cuales merece señalar la de Minerales, Fósiles y Evolución Humana, o la de Mediterráneo, naturaleza y civilización, muestra que recoge la fauna más característica de dicha zona marina incluyendo también un crítico punto de vista en torno a las actividades destructoras del hombre. Su mayor “trofeo” es el ya famoso calamar de 7 metros de longuitud. Otras de las exposiciones permanentes son las del Real Gabinete de Historia Natural, el Jardín de Piedras o Biodiversidad. Y por supuesto, como elemento estrella, el visitante no puede perderse el relativamente nuevo esqueleto de la ballena Vega, perteneciente a un ejemplar que quedó varado en una playa de Marbella. Un conjunto de huesos de…¡más de 20 metros!, que supone todo un espectáculo para los ojos.

Además de sus exposiciones ya fijas, el Museo va ofertando también otra serie de ellas de carácter temporal, que complementan el cuerpo central de la institución. En la actualidad, es más que recomendable la interesantísima Aves de la Patagonia, magnífica exposición de acuarelas.

El Museo tiene un horario diario de 10 a 17 en días laborales, ampliándose a las 20 los fines de semana. Los Lunes permanece cerrado, y su precio estándar es de 7 euros, con las reducciones pertinentes a familias, estudiantes o jubilados.

Foto: Museo Nacional de Ciencias Naturales
Foto: Museo Nacional de Ciencias Naturales

En definitiva, este centro nos abre un itinerario detallado y completo a los misterios y entresijos del patrimonio natural, que tanto para los apasionados innatos como para cualquier curioso con apetencias de zambullirse en nuevas pozas del saber, supone toda una completa exploración de nuevos conocimientos.