En el mismo solar donde anteriormente se ubicaron un convento, un cuartel y un teatro, se construyó una residencia de jesuitas que resultó incendiada en mayo de 1931. Tras este incendio se levantó un edificio conocido como «Los Sótanos», y en sus bajos se localizó el teatro Arlequín.
El teatro abrió pro primera vez en 1965 con el empresario Arturo Serrano a la cabeza. Estuvo abierto de forma regular durante poco más de 10 años, con un parón de tres meses a principios de 1977, con un cambio de titularidad de por medio. Otros tres años se mantuvo abierto funcionando como teatro hasta que en los 80 fue reconvertido en sala de cine.
Habría que esperar hasta 1999 para que las artes escénicas volvieran a las tablas del Arlequín, de la mano de los empresarios Enrique y Alain Cornejo. En los últimos años el Teatro Arlequín ha tenido que acostumbrarse a cambiar de propietario y de programador: la productora Yllana, las actrices Antonia San Juan y Emma Ozores, o la empresa Arco Mediterráneo Proartis han estado al frente de la sala, incluso cambiando de nombre (se llamó «La Strada» durante un corto periodo de tiempo). En la actualidad el teatro tiene como nombre Teatro Arlequín Gran Vía. Recientemente tanto camerinos como escenario han sido reconstruidos y el teatro funciona como sala pequeña (350 espectadores), rodeado de los grandes teatros y cines de la Gran Vía.












































