Teleférico de Madrid

Foto: Facebook oficial del Teleférico de Madrid
Foto: Facebook oficial del Teleférico de Madrid

Observar las ciudades desde arriba siempre otorga cierto sentido de inmensidad. Poder disfrutar de los paisajes urbanos desde las alturas supone una experiencia emocionante y hermosa, especialmente cuando nos encontramos con la salida o caída del sol. Madrid tiene muchos miradores que permiten contemplar todo su cuerpo y espacio desde panorámicas inusuales. Pero ninguna consigue convertir al embelesado espectador en una suerte de pájaro que atraviese la capital desde los cielos. El Teleférico de Madrid sí.

Este sistema bicable que permite viajar en movimiento por encima de algunos de los lugares más emblemáticos de la ciudad data del año 1967. Fue ideado por la empresa Teleférico de Rosales, S.A., una vez conseguido el permiso del ayuntamiento y con las pretensiones de explotar de esta forma tan especial una extensión de más de 1500 metros de la Casa de Campo. La construcción de las instalaciones e infraestructura corrió de mano de una empresa suiza, Van Roll, teniendo las obras una duración de más de un año. Finalmente fue inaugurada por el entonces alcalde de Madrid, Carlos Arias Navarro, un soleado día de junio. Desde entonces, millones de pasajeros han podido disfrutar de esta maravillosa travesía aérea.

Foto: Facebook oficial del Teleférico de Madrid
Foto: Facebook oficial del Teleférico de Madrid

Las bases del Teleférico se encuentran en la estación de Casa de Campo, ubicado en el cerro Garabita, y en la estación de Rosales, muy próxima al Templo de Debod. Desde cualquiera de estos puntos, uno puede acomodarse en alguna de las 80 cabinas que cuelgan de su cableado para iniciarse en un recorrido que a lo largo de once minutos, explora desde los aires varias zonas hermosas de la capital: la estación de Principe Pío, la ermita de San Antonio de la Florida y el río Manzanares son los alfileres de referencia en este fascinante viaje. Una distancia de más de 2 kilómetros a lo largo de la cual se alcanza una altura de 40 metros.

Tras el bonito recorrido, y con los pies ya en tierra, la visita al skyline de Madrid no tiene por qué concluir necesariamente. Es más que recomendable, para poner la guinda final a la experiencia, tomarse  un refresco o una copa en el espectacular restaurante-mirador que coloniza la última planta de la estación de Casa de Campo.

Foto: Web oficial del Teleférico de Madrid
Foto: Web oficial del Teleférico de Madrid

Ya haya hambre para degustar un menú, o bien simplemente se quiera tomar un piscolabis, desde la terraza ·”El balcón de Rosales” los horizontes de Madrid se pueden observar en toda su gloria. Una conclusión perfecta para la visita. El restaurante, que pertenece a la misma empresa propietaria del teleférico en la actualidad, Parques Reunidos, ofrece además la posibilidad de organizar eventos, ya sean de carácter empresarial, o celebraciones sociales como comuniones y cumpleaños.El Teleférico tiene un horario generoso: abre todos los días de la semana, incluidos los festivos, de 9:00 a 14:00 y de 15:00 a 20:00.  Los billetes rondan los 5 euros, con descuentos especiales para grupos, familias numerosas o personas con minusvalías.

¿Apetece probar un plan diferente, y dejarse encantar por las vistas más “aladas” de Madrid? No hay que dudarlo lo más mínimo. Esta actividad económica y peculiar garantiza novedad, belleza y una manera nueva en el arte de contemplar nuestra capital.

Foto: Web oficial del Teleférico de Madrid