Real Jardín Botánico

Ubicada su entrada en la Plaza Murillo y lindando con el Paseo del Prado, el Real Jardín Botánico viste ya más de 250 años de vida. Mandado construir por Fernando VI el 17 de octubre de 1755, su primer emplazamiento sería la Huerta de Migas Calientes, conocida en la actualidad como Puerta de Hierro. Pasados unos años, en 1774 y bajo el reinado de Carlos III, el Botánico se traslada a su actual ubicación, donde es inaugurado en 1781. Fue construido por los arquitectos Sabatini y Juan de Villanueva, que levantaron ya en aquella época la verja que rodea el jardín, así como la ordenación de las plantas según el método de Carlos Linneo, considerado como uno de los mejores botánicos de la historia.

Foto: Página oficial Real Jardín Botánico
Foto: Página oficial Real Jardín Botánico

Utilizado también como lugar idóneo para impartir clases de Botánica, el Real Jardín patrocinó multitud de expediciones. A finales del siglo XIX cedió dos hectáreas de su terreno para la construcción del Ministerio de Agricultura, comenzando un pequeño declive y abandono del recinto. Fue declarado Jardín Artístico en 1942, y remodelado para recuperar su estado original en 1974.

El jardín cumple funciones de Instituto de Investigación desde su adhesión en 1939 al Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Esto conlleva que además de ser un Botánico, en su interior se realizan labores de investigación y conservación de las especies que alberga. En la actualidad cuenta con más de 6.000 especies diferentes de plantas vivas, sólo 1.000 especies menos que las que encontramos en toda la Península. Entre todas las plantas, especialmente llamativa es la colección de bonsáis. Iniciada por el Presidente del Gobierno Felipe González en 1987, fue donada al Real Jardín Botánico en 1996. Se trata de una muestra de más de 100 ejemplares, que desde 2005 puede visitar el público asistente al recinto Real.

Foto: Página oficial Real Jardín Botánico
Foto: Página oficial Real Jardín Botánico

Cabe destacar los dos invernaderos con los que cuenta el recinto: el invernadero Santiago Catroviejo Bolivar y la estufa de Graells o de Las Palmas, construido en el siglo XIX y habilitado para las visitas de los turistas deseosos de ver aquellas plantas impropias del clima natural de Madrid: plantas acuáticas, tropicales, helechos, musgos…

El Real Jardín Botánico está también enfocado a las visitas de los más jóvenes. Excursiones, visitas guiadas, talleres y campamentos de verano son sólo algunas de las actividades que se pueden realizar en tan idílico paraje.

Más de dos siglos después el Real Jardín Botánico sigue siendo uno de los encantos más característicos de la capital. Una excelente oportunidad de acercarse a una amplia variedad de ejemplares sin moverse de Madrid.


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