- El cántabro y su Contrabanda presentaron El Doble de tu Mitad ante alrededor de 5.000 personas en el WiZink Center de Madrid
- El ex líder de La Fuga repasó durante dos horas el repertorio de sus tres trabajos en solitario y algún éxito de su antiguo grupo
La vida no sería lo que es sin amor. Mejor dicho, la vida no sería vida sin amor. Y sin rock. O lo que es lo mismo: sin Rulo. El cántabro se compone en su mayoría de estos dos elementos y, por suerte, no tiene ningún reparo en regalarlos a todo aquel que quiera prestar atención, como sucedió con las alrededor de 5.000 personas que se presentaron este jueves en el WiZink Center dispuestos a exprimir a Rulo y La Contrabanda.
Se presentaba Raúl Gutiérrez Anderez en el Palacio de los Deportes dispuesto a cerrar su semana mágica en Madrid por todo lo alto. Antes, dos conciertos totalmente distintos en sendos locales de la capital: el primero el lunes en Siroco con él como único protagonista, y el segundo el martes en la sala Galileo Galilei en acústico acompañado de una parte de la banda. Para el jueves era el turno de las guitarras eléctricas y el rock puro, un sonido que hizo su aparición pasados cuatro minutos de las 9 y media de la noche con los acordes de «Tu alambre«, la encargada de abrir el último concierto de esta mini gira en la ciudad.

A partir de ahí, y con un corazón rojo de fondo como queriendo abrazar a todo el Palacio, Rulo, Fito y los suyos se dedicaron a desgranar las canciones de sus tres trabajos discográficos, léase Señales de Humo (2010), Especies en Extinción (2012), y El Doble de Tu Mitad (2016). «Me gusta«, «Mi cenicienta», «A solas«, «Como Venecia sin agua», «Objetos perdidos» y «Me quedo contigo» desfilaron con potencia por el escenario e hicieron rendirse a un público exultante en el que habitaban (ya era hora) un buen puñado de niños y niñas que disfrutaban con el despliegue musical de su ídolo.
Como decíamos al principio, el amor se desborda por los cuatro costados de Rulo, algo que quedó demostrado en un magnífico gesto con su público más fiel. Miguel, natural de Orense, fue el ganador de un concurso lanzado por la banda y subió al escenario como un componente más durante «Divididos«, acompañando con la guitarra acústica e incluso acaparando protagonismo a la armónica.
Tras este gran detalle, el concierto continuaría por sus derroteros de rock puro con «Por ti» y «M» o «Heridas del rock & roll» hasta que hizo su aparición el segundo y último de los invitados de la noche y toda una institución de la música de este país, Carlos Raya. El productor y colaborador de entre otros Quique González o Fito & Fitipaldis acompañó a la eléctrica «La flor II«, un tema muy Robe Iniesta y al que, ya sin Raya, le siguió su primera parte, «La flor«.

Llegados a este punto, Rulo y su Contrabanda habían logrado voltear y tumbar en el suelo rendidos a todos y cada uno de los asistentes al WiZink Center, pero aún quedaban lo mejor. Nada mejor para vencer las últimas defensas que actuar por sorpresa, y eso es lo que hizo el cántabro anunciando una canción que, se puede decir, ya es un himno del rock en español: «Por verte sonreír«. Éxtasis, nostalgia y alegría se derramaron por el suelo del recinto, que tendría que rebajar su euforia momentos después al escuchar una sobrecogedora versión de «Noviembre» con Rulo sólo al piano, y un emotivo recuerdo a su abuela recién fallecida en «La reina del barrio«.
Para el final, un nuevo guiño a su anterior etapa con «P’aquí p’allá» y la entrada en escena de un grupo de mariachis cerrando el concierto con «El vals del adiós» de Especies en Extinción y «Con dinero y sin dinero» en nuevo derroche de cariño del de Reinosa para cerrar una noche en la que confirmó su status de estrella con un rock más maduro que en su estancia en La Fuga pero provocando los mismos sentimientos en su público. Amor y rock & roll.













































