Muy distinta a L’elisir d’amore es la perspectiva desde la que Wagner aborda esta leyenda. En sus manos se convierte en una piedra angular de la innovación musical, revolucionando la historia musical de Europa. Sin embargo, esta desgarradora pasión amorosa rara vez ha encontrado un adecuado paralelismo entre música y escena. El reto es difícil: visualizar los abismos y el éxtasis del alma cautiva por el fuego exterminador y la gelidez mortal de un amor cósmico. Como nos conmueve a menudo en los primitivos flamencos –buen ejemplo de ello es el Descendimiento de la cruz de Roger Van der Weyden del Prado–, Bill Viola –que actualmente prepara un tríptico medieval con técnicas actuales para la catedral de San Pablo en Londres– lo consiguió. De ahí que esta singular producción de Tristan se haya convertido en objeto de culto, conquistando todo el mundo.
Más información: http://www.teatro-real.com/es/espectaculos/1773
(Foto: Andreas Praefcke)













































